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Primeros Pasos en el Sendero Sagrado
Los viajes a los lugares sagrados no solamente implican organizar un viaje, reservaciones, hacer valijas y notas de cosas para hacer. Tampoco el peregrinaje tántrico es distinto del turismo en cuanto a la actividad externa realizada una vez que se ha llegado a destino, ej. sentarse sobre un cojín para meditar a tirarse a tomar sol en una playa. Como decía enfáticamente Sakya Pandita, nos preparamos para el peregrinaje a través de la estabilidad adquirida en la práctica de la meditación tántrica en un medioambiente controlado, en la propia casa por ejemplo, como también en lugares fuera de nuestro control que nos proponen desafíos, como por ejemplo cementerios (como los que existían en la antigua India o en el Tíbet) o en un gran hospital municipal (nuestro equivalente contemporáneo). Luego, podemos emprender nuestro encuentro y obtener un beneficio del medioambiente cargado que nos ofrecen las regiones de la tierra sagrada. La sección anterior nos introdujo a la sagrada fundación de nuestra fe y práctica, la naturaleza búdica, y un mapa general para la navegación en el ámbito del tantra. “Los Primeros Pasos en el Sendero Sagrado” está centrado en lo que fue mencionado anteriormente por Kongtrul como la continuidad del sendero (o técnica) y, dentro de ese tema, las dos fases de la meditación tántrica, la creación y la compleción. Aquí Kongtrul nos brinda una definición de libro de estos términos, al traducir sus nombres en sánscrito: El significado literal de la fase de creación (puede ser comprendido brindando una definición basado en su nombre en sánscrito) utpanti, que significa “artificial”, refiriéndose al hecho de que es creado por los pensamientos o inventado por los pensamientos. También se la ha llamado “la fase de la conceptualización” y la “práctica construida”. El término (en sánscrito para) compleción, nihapanna, significa verdaderamente existente o natural, refiriéndose al hecho de que es verdaderamente existente en realidad, natural o presente en la naturaleza de las cosas. Por lo tanto, este término denota la meditación no sobre algo creado nuevamente, sino sobre lo que ya existe de antemano. Fase se refiere a un estadio en el sendero. (Encyclopedia of Buddhism, vol. 3, p. 160) A la primera fase, los tibetanos la llamaron de creación (o desarrollo), ya que esta práctica involucra la creación de un sentido paralelo de uno mismo y del mundo, el de las “deidades de la meditación”, formas puras de la realización inmaterial. No pareciera que exista un límite al número y variedad de estas deidades tántricas, pero el objetivo de cualquiera de sus prácticas permanece el mismo, sobreponernos a nuestras tendencias habituales de hacer algo de la nada y de creer en su solidez. A pesar de que esta diagnosis de nuestra enfermedad básica no cambia de un nivel de Budismo a otro, la prescripción de la práctica tántrica es muy diferente a las curas que nos ofrecen los caminos del desarrollo espiritual del Budismo pre-tántrico. En vez de renuncia, o entrenamiento mental a través de antídotos, o una dosis de rotunda vacuidad, las deidades de la fase de creación nos brindan un escalón para avanzar más allá de la experiencia convencional y hacia una visión de la realidad utilizando la energía de la enfermedad en sí misma. Al fuego se lo pelea con fuego. Kongtrul escribe: El Tantra Hévajra establece: Los pensamientos discursivos pueden ser purificados con el pensamiento discursivo, La existencia mediante la existencia, Como el agua que entra en el oído Puede ser extraída con más agua. El pensamiento discursivo de la realidad Puede definitivamente ser purificado de la misma manera.
Más adelante, El karma insoportable de un individuo, Mediante el cual él o ella está constreñido, el que sea, Puede, a través de los medios hábiles, Ser causa de liberación de las restricciones de la existencia.
El pensamiento discursivo puede ser muy fácilmente interrumpido por los pensamientos discursivos de la deidad. Este proceso puede ser comparado con la inmediata interrupción del pensamiento de que una cierta persona es el enemigo de uno al desarrollar el pensamiento de que esa persona es un amigo, un cambio difícil de hacer efectivo a través de otros medios, como ser a través de la meditación sobre la vacuidad. Similarmente, el deseo convencional puede rápidamente ser revertido a través de la meditación en el gozo y la vacuidad, mientras que la meditación exclusiva sobre la vacuidad u otros medios no producirán el mismo resultado. Cuando un individuo purifica el deseo que ha generado en vacuidad, sin apego, este proceso tiene como beneficio secundario el de purificar en un estado sin apego el deseo que surge desde adentro. (Ibid., pp. 164-165) No se requiere tener mucha imaginación para comprender que el enfoque del tantra es diferente y repleto de oportunidades para la mala interpretación. Kongtrul no se entretiene con la obvia posibilidad de que nosotros nos equivoquemos en este sendero, y creo que lo que es necesario aclarar, una vez más, que pedidos sucesivos de orientación a un maestro espiritual calificado son un elemento indispensable para realizar cualquier viaje exitoso en el sendero del tantra. Kongtrul continúa con una explicación más explícita acerca de lo que está mal con nuestro modo habitual de experiencia y de como la fase de compleción nos puede poner en el camino de la recuperación: Desde el inicio de la práctica de la sabiduría de la fase de compleción, debemos reconocer lo que debemos renunciar. La Carpa del Vajra (The Vajra Tent) establece: La correcta meditación es la que Se sobrepone al pensamiento discursivo convencional. (“El pensamiento discursivo convencional”) se refiere a las apariencias convencionales y al apego a las apariencias convencionales. La práctica meditativa sobre la apariencia de la deidad y apego a la deidad inmediatamente bloquean el manifestado apego a las apariencias (ordinarias). El conocimiento de que la apariencia de la deidad no posee una naturaleza intrínseca bloquea el apego a la realidad de las apariencias convencionales y al de la deidad. (La meditación sobre la fase de creación tiene estos efectos porque vigorosamente nos confronta con antídotos específicos (tres aspectos de la experiencia convencional): apariencia, apego y la creencia en la realidad de las apariencias. Comparar este estilo de meditación con el de las perfecciones trascendentes (i.e., el Gran Vehículo), este último vence la causa del sufrimiento, las emociones negativas, y por lo tanto anula el resultado, el sufrimiento futuro. Por otro lado, la fase de creación comienza con la transformación de las apariencias impuras presentes, la verdad del sufrimiento, hacia la configuración sagrada de la deidad. Esto inmediatamente impide la aparición del sufrimiento. Por lo tanto, en la fase de creación, uno medita sobre la vívida apariencia de la deidad, que frustra las apariencias convencionales; sobre el orgullo en uno mismo como la deidad (como por ejemplo una deidad airada, llamada) un héruka, que frustra la imagen que uno tiene de sí mismo como un ser humano ordinario; y desarrolla la convicción de la naturaleza ilusoria de estas apariencias, y a su vez frustra el creerlas verdaderas. Una vez que las apariencias vívidas surgen en la (práctica de la fase de la creación, estos tres aspectos de la experiencia convencional) son inmediatamente bloqueados. Además, estas apariencias claras pueden fácilmente surgir, como la vívida apariencia de una mujer vista por la mente de su ardiente amado (Ibid., p.66) Kongtrul aquí compara la práctica del Gran Vehículo con la del tantra: la anterior es medicina preventiva, en que ataca la causa de sufrimiento futuro − negativas emociones perturbadoras. La fase de creación se aplica al sufrimiento ya presente, las apariencias de la vida misma, y la sobrepone a través de antídotos potentes a las apariencias, al apego hacia ellas, y a la creencia en su realidad. Su punto final, que las apariencias de las deidades pueden fácilmente surgir, es importante. En la fase de la creación nos encontramos confrontados con lo que puede parecernos una demanda desalentadora, que visualicemos un conjunto elaborado de formas, objetos y colores. Kongtrul nos asegura que este es un ejercicio sencillo al relacionarlo con otra forma de visualización con la que la mayoría de nosotros está familiarizado, el de un ser amado. Un amante está cautivado, embelesado, poseído por la imagen del otro. El mundo pareciera que naturalmente se desvanece, que se disipa en la insignificancia contra nuestro juicio y a pesar de nuestras mejores intenciones, reemplazado por la imagen de nuestro ser amado. Razona que ya que los seres humanos son capaces de una práctica de visualización tan intensa sin que jamás haya tenido que aprenderla, entonces con seguridad que la fase de creación no debería presentar problemas insuperables. Muchas veces escuchamos quejas que la fase de creación debe ser más fácil para los tibetanos que para los occidentales, sin embargo, por lógica, debería ser lo opuesto. Fuera del contexto de un templo, los tibetanos han tenido menos oportunidades para visualizar que nosotros mismos. El orientarnos en el mundo contemporáneo requiere visualizaciones de una complejidad jamás soñadas por la mayoría de los tibetanos rurales. Cada uno de nosotros podemos imaginar con claridad el mandala de nuestro supermercado barrial, desde el sector de frutas y verduras hasta el congelador de los helados. Podemos dar direcciones por teléfono, mientras las visualizamos, a amigos que vendrán a visitar nuestra casa por primera vez. Unas pocas estrofas de una vieja canción pueden destrabar intensas memorias de un tiempo pasado. Podemos rever con el ojo de nuestra mente muchas escenas de películas o de programas de televisión que alguna vez hayamos visto. La lista es interminable. Si, no estamos familiarizados con las deidades y muchos piensan que es una molestia tener que familiarizarnos con ellas, de la misma manera en que algunos de entre nosotros tozudamente nos resistimos a aprender a manejar o a utilizar una computadora. Pero es un hecho que nuestra cultura nos ha brindado más que un entrenamiento de sobra en el ejercicio básico de la visualización. Lo que necesitamos es estar convencidos de que vale la pena el incluir las deidades tántricas dentro de la cornucopia de nuestra práctica diaria de visualización. Kongtrul menciona aquí algunas sugerencias concernientes a la fase de la meditación de la creación, cómo encararla primero y qué esperar en términos de la duración. Sugiere la visualización nocturna para los principiantes y nos asegura que la estabilidad en la práctica demora aproximadamente un año para la mayoría de las personas. Asume, creo yo, que tomaremos un compromiso para dedicarnos de lleno a la deidad que hemos elegido en el transcurso de ese año. Para los principiantes en el Mantra, la meditación nocturna ayuda a obtener logros en cuanto a las apariencias vívidas en la práctica de la deidad. Una vez que se ha establecido estabilidad, se puede meditar continuamente, sin tener en cuenta el momento del día. Sobre el tema de la duración, si uno deseo practicar de una manera específica- hacer de la fase de la creación la práctica principal de uno, o con el deseo de logros comunes, o simplemente con el deseo de alcanzar las formas menos elevadas de la actividad iluminada- uno debe meditar hasta que uno haya obtenido estabilidad en la apariencia vívida de la deidad. En general se dice que demora un año. (Ibid., pp. 185-186) La mayoría de los meditadores primero estabilizan la fase de la creación antes de emprender la fase de la compleción: las meditaciones sobre las deidades en la fase de creación, aunque vitales, representan solamente un paso en el sendero y no son el destino. Kongtrul aquí menciona las limitaciones de la primera fase, pero insiste en que es indispensable en el sendero tántrico a la iluminación: Las personas comunes quienes viven dentro de los límites de los pensamientos discursivos están incapacitadas para entrenarse desde el comienzo en la fase de compleción sin pensamientos discursivos. Por lo tanto, como si uno estuviera plantando gruesas semillas para preparar un campo para más delicados cultivos, la práctica compleja inicial de la fase de la creación purifica el pensamiento convencional. Una vez que se haya conocido la naturaleza de los pensamientos discursivos, una simple meditación, no-discursiva sobre la fase de la compleción puede ser encarada. Hasta que una estable realización específica surja dentro de la fase natural, no artificial, de compleción, uno debe depender de la artificialidad de la fase conceptual de la creación. Una vez que tal realización surge, uno ya no necesita buscar la meditación de prácticas artificiales, como ser la simple, fase conceptual de la creación, como un bote necesario para cruzar un río deja de serlo al llegar a la orilla lejana. Sin embargo, ni la fase de la creación separada de la fase de compleción, ni la fase de compleción separada de la fase de creación, pueden por sí mismas conducirnos al supremo logro. Para alcanzar el estado de integración del Buda Portador del Vajra en el momento del resultado, uno debe haber practicado en el sendero una integración de las fases de creación y de compleción, sin que exista un desequilibrio entre apariencia y vacuidad. La fase de la creación es el aspecto de los medios hábiles en la práctica de integración; la fase de la compleción, es su aspecto de sabiduría trascendente. La integración de ambas es esencial en la meditación. La Lámpara del Sendero (The Lamp of the Path) establece: Medios hábiles sin sabiduría trascendente; Y sabiduría trascendente sin medios hábiles Son en cualquier circunstancia considerada restrictiva. Por lo tanto no renuncien a ninguno de los dos.
Esta cita hace hincapié en que el tantra tiene como objetivo en encontrar un balance entre las fases de creación y compleción. Eso dicho, el orden en el cual el practicante se acerca a las dos fases es dejado a la discreción del maestro y, en esto, es al maestro a quien se le otorga la libertad de acción que tipifica al tantra. Kongtrul escribe: Debido a la diferente capacidad de los individuos, no existe un orden definitivo para la meditación en las dos fases. Sin embargo, las personas de capacidad promedio que comienzan a practicar el sendero de la liberación del más alto nivel del tantra en general comienzan con la fase de la creación, seguido por la fase de compleción. Las Cinco Fases (The Five Phases) establece: Aquellos que permanecen estables en la fase de creación, Que desean la fase de compleción, El perfecto Buda les enseñó estas técnicas, Como los escalones de una escalera.
Muchos maestros, tales como Nagarjuna y sus sucesores espirituales, enseñaron que uno medita en la fase de compleción después de haber obtenido estabilidad en la fase de creación. Su preocupación es la consideración que para el meditador inexperto y poco sofisticado, cada estadío de la práctica debe ser estabilizado antes de comenzar la siguiente, como trepar una escalera. Los maestros realizados Saruroha-vajra, Durjaya-chandra, y otros enseñaron que la primera parte de la sesión de meditación debería ser dedicada a la fase de creación; la última parte, a la fase de compleción. Su preocupación es la consideración, que para aquellos que estén algo familiarizados con la meditación o de capacidad media, el entrenamiento en las dos fases debe ser alternado, como cuando uno camina. Algunos maestros tibetanos han enseñado que desde el principio se puede meditar en las dos fases desde el principio. Su preocupación es la consideración, que para aquellos de capacidad alta que estén muy familiarizados con la meditación, es apropiado meditar en una integración de las dos fases, como un pájaro que abre las dos alas al volar. Sin embargo, todos concuerdan que en el entrenamiento del sendero de la liberación para los individuos que se desarrollan gradualmente deberán comenzar con la fase de la creación, seguido de la fase de la compleción. (Ibid., 162-163) Como el peregrinaje se sitúa dentro de la práctica tántrica al nivel de la fase de compleción, la información en la próxima sección se relaciona casi exclusivamente con esa fase. Aquí, dos puntos pueden ayudarnos a distinguirla de las formas más tempranas de práctica budista. Primero, cuando pasamos de la fase de creación a la fase de compleción, dejamos atrás una preocupación primordial con intricadas y elaboradas visualizaciones de deidades. Ya no “mantenemos las apariencias”. En la fase de compleción, las palabras clave son lo poli-emergente, lo no-discursivo, y lo abarcativo. Todas estas señalan un deslizamiento significativo en relación a las anteriores formas de meditación, como lo explica Kongtrul: La fase de compleción debe ser presentada también en términos de base, sendero y resultado. Más aún, cada una de estas posee (tres características), como lo señala Drimé Özer (Longchenpa): El estadio de compleción es co-emergente, no-conceptual y abarcativo. Esto quiere decir, no tiene concepto de la cara, de las manos, del color y de la forma (de una deidad). Sacred Ground, Jamgon Kontrul on "Pilgrimage and Sacred Geography" Extracto del libro “Tierra Sagrada” basado en “Peregrinaje y Geografía Sagrada” de Jamgon Kontrul por Ngawang Zangpo Páginas 50 a 56 (Primera Parte) |