Primera Parte

El Reconocimiento de los Lamas Reencarnados−Una Entrevista con Tai Situpa

El Reconocimiento de los Maestros Reencarnados


Poco tiempo después de que mi maestro, Kalu Rinpoche muriera en 1989, yo visité a Tai Situ Rinpoche en su monasterio en el noroeste de la India. A pesar de que esa fuera la primera vez que yo le pidiera a Tai Situ Rinpoche permiso para traducir este texto, no fue hasta 1992, cuando nuestro monasterio estaba preparando la ceremonia de entrenamiento del niño que Tai Situpa había reconocido (y que el Dalai Lama había confirmado) como la reencarnación de Kalu Rinpoche, que empecé a trabajar en esta traducción. Yo estaba interesado en este texto porque describía la entronización, el primer gran evento público en la vida de un lama encarnado. Muchos de los grandes maestros quienes habían guiado a mi generación de budistas durante los años sesenta tardíos, y los setenta, y que habían muerto en los ochenta, han renacido en los tardíos ochenta y tempranos noventa y están siendo entronizados, reinstalados, en sus instituciones anteriores. Para responder a mis preguntas como a las de los demás concerniente esta nueva fase de nuestras vidas con los tulkus del Tibet, emprendí esta traducción con la bendición de Tai Situ Rinpoche.

Tai Situpa viaja a través del mundo para promover el despertar espiritual a través de un gran número de actividades que reflejan su enorme talento que fluye mucho más allá de lo que podríamos asociar con un monje budista y maestro. El es un artista, un escritor, un administrador, un guía espiritual, y sobre todas las cosas, un ciudadano del mundo. Pero también es un conservador tradicional de la llama de siglos de despertar espiritual en los Himalayas: ha reconocido a más de cien niños como maestros reencarnados. Estos han sido encontrados de acuerdo a sus instrucciones, han sido entronizados, y están siendo educados. Ellos asegurarán la continuidad del Budismo para la próxima generación de budistas en la región del Himalaya como también para muchos alrededor del mundo. Fue principalmente por este motivo que deseaba entrevistarlo para este libro.

Esta entrevista tuvo lugar el 20 de agosto de 1993 en el monasterio de Rumtek, cerca de Gangtok, Sikkim, en el noreste de la India. Nos sentamos en una habitación grande en el segundo piso del monasterio: la sala de recepción y oficina de Tai Stupa de día, su dormitorio de noche. Era un simple pero exquisito entorno: los pisos de la habitación eran de una madera lustrada de color oscuro, su robe como el de los monjes del color del vino, y vivaces, multi-coloreadas pinturas religiosas enmarcadas en ornamentados brocados decoraban las paredes. Pero era el amarillo de su camisa y la luz del sol que se filtraba a través de cortinas del mismo color que bañaban la habitación. El constante ir y venir de sus asistentes y mensajeros me recordaba que era un hombre muy ocupado, pero el estaba relajado: me hizo sentir que tenía todo el tiempo del mundo. Hablamos en inglés. El manejo del inglés de Tai Situpa es impresionante; su uso del idioma hace eco de la combinación del inglés british, americano e indio que uno escucha de tibetanos educados en la India. Es agudo y mordaz: a menudo contestaba mis preguntas antes de que las hubiera terminado. Era pensativo, serio y comunicativo pero se reía con facilidad y a menudo se subestimaba.

Comenzamos a conversar acerca del estado en el cual algunos maestros de meditación (como también algunas “personas comunes”) ingresan al morir, una especie de animación suspendida en la cual la persona puede permanecer muchos días después de que el médico haya proclamado a la persona muerta. El o ella ya no respira y su corazón no late, pero la piel permanece suave y como viva, la zona del corazón aún caliente y la cabeza erguida. Los tibetanos llaman a esto tukdam (thugs dam), una palabra honorífica que significa “meditación”. Este estado puede ser considerado como el primer paso en el proceso de la muerte y el renacimiento de muchos maestros reencarnados.

Para mejor comprender el proceso de la muerte y el renacimiento de un maestro reencarnado, hice muchas preguntas concernientes el grado de elección que nosotros las personas comunes tenemos sobre las circunstancias de nuestro renacer. Tai Situpa luego habló acerca del proceso del reconocimiento y la confirmación de los maestros reencarnados.

Dos comentarios de esta entrevista me parecieron particularmente reveladores de la relación de los tibetanos a este sistema. Primero, que no se espera que el niño se ajuste a las demandas de un sistema; la responsabilidad la tiene el sistema para nutrir al niño y responder a sus necesidades.

Tai Situpa: No podemos encerrarlos (los lamas reencarnados) en una única, situación predeterminada, porque todo puede ser perfecto, pero ellos pueden intencionalmente intentar manifestar algo que no sea tan perfecto como para sacar algún beneficio. Esto podría suceder.

En otras palabras, los tibetanos no pretenden que su sistema permanezca estático, a pesar de cuan ideal pueda parecer. A pesar de que el niño pueda a veces parecer (¿o sentirse?) prisionero del monasterio, se reconoce que el despertar espiritual es el potencial innato del ser humano, nunca de una invención humana, ni institucional.

Segundo, no existe una autoridad central aceptada para el reconocimiento de los lamas reencarnados. Aún en el caso de la “autoridad espiritual” del Dalai Lama, esta existe en la medida en que los tibetanos tengan fe en el. Tai Situpa se refiere aquí a la última reencarnación (el diecisieteavo) del primer maestro reencarnado del Tibet, el Karmapa:

Si no tienen fe y confianza- pueden ver lo que ha sucedido en el caso de su Santidad el Karmapa. Pueden verlo. El Karmapa nació allí (en el Tibet oriental); fue reconocido a través de su grafología de la manera más histórica, de la manera más tradicional, su Santidad el Dalai Lama fue la autoridad suprema (que dio su confirmación al reconocimiento) y ya ha sido entronizado hace más de un año en Tsurpu (el monasterio principal del Karmapa en el Tibet). Pero aún así hay personas que no quieren creer. Así que si no hay fe, si no hay confianza, si no hay devoción, no funciona para ellos.

La elección de un candidato para el título y trono del Karmapa permanece una controversia irresoluble, Con dos candidatos propuestos: uno de ellos con el aval de su Santidad el Dalai Lama, Tai Situpa y otros; el otro, con el aval del Sharmapa y su círculo de seguidores. Ambos candidatos han sido entronizados: uno en el Tibet, el otro en la India. Ambos bandos coinciden en que solamente puede haber un solo Karmapa (como es el caso con el Dalai Lama). Sin embargo, es enteramente posible que de ambas partes coincidan en que ambos candidatos son lamas reencarnados, ya que pocos tibetanos imaginan que los grandes bodhisattvas limitan su actividad en este mundo a solo una reencarnación. El problema reside en el ámbito de la autoridad espiritual, una cuestión que en el mundo tibetano es de opción múltiple. Existe una sola respuesta sencilla- confianza en el Dalai Lama –y una multitud de alternativas menos ortodoxas.

Por más indecoroso que parezca la presente situación, parece no ser excepcional. El Budismo tibetano es tal vez el más desorganizado de las religiones organizadas. Su más grande riqueza reside en la calidad de las tradiciones de la filosofía y la meditación que los maestros tibetanos han mantenido vibrantemente vivas. Los rangos de los maestros se han enriquecido durante siglos por los lamas reencarnados niños reconocidos por líderes espirituales tales como Tai Situ Rinpoche. El nombre o título que un tulku en definitiva lleva, es un tema crucial para aquellos que viven en la comunidad tibetana mundial, pero para la mayoría de los habitantes del planeta solamente podemos beneficiarnos con la presencia de los bodhisattvas en el mundo, más allá de los nombres que se les adjudican.



Una Entrevista con Tai Situpa

Monasterio de Rumtek, 20 de agosto de 1993

EL PROCESO DE LA MUERTE Y EL RENACIMIENTO

Ngawang Zangpo: Comencemos por hablar de lo que les sucede a los altos lamas cuando mueren. Entran en un estado que los tibetanos llaman tukdam (literalmente, “meditación”).

Tai Situpa: Tukdam no tiene por que ser altos lamas. Tukdam también puede ser realizado por lamas bajos (risas) pero, usted me entiende, buenos lamas. Buenos lamas que han hecho mucha meditación, y que reconocen sus mentes; cuando mueren, entran en un estado meditativo. Es la realización.

P: ¿Por qué permanecen en sus cuerpos?

R: Porque el cuerpo está fuertemente relacionado con la mente. No se puede encontrar algo que este más relacionado con la mente que el propio cuerpo. Por lo tanto cuando la mente está OK entonces el cuerpo seguramente también está OK…temporariamente (risas).

P: En ese momento visto desde afuera, han muerto. ¿ Pero por dentro, que están haciendo?

R: No están haciendo nada. Han reconocido la naturaleza de la mente. Tienen realización. La mente y el cuerpo se han separado: cuando eso sucede, lo reconocen, y se realizan.

P: Algunos lamas que nos parecen ser “altos lamas” permanecen un tiempo muy breve en ese estado.

R: Eso no tiene ninguna importancia. “Mucho” o “poco” no tiene nada que ver con nada. No depende de nada. Solamente significa que la mente de esa persona permanece en ese cuerpo por un tiempo largo o corto después de la muerte.

P: ¿Cuando murió el Karmapa usted esperaba que ingresara en tukdam?

R: No. No necesariamente esperamos que nadie se siente en ese (estado). Karmapa lo hizo, pero no necesariamente. No necesariamente lo esperamos. Porque es un signo. Pero tal vez no quiera (dar) un signo. De esta manera realmente no es muy diferente. Si alguien no tiene mucho control pero están en un buen estado meditativo (en el momento de la muerte) y realizan (la naturaleza de la mente), entonces entrarán en tukdam más allá de su elección. Pero si alguien está altamente realizado y tiene más libertad entonces no tiene porqué ser de esta o de aquella manera, o de ninguna manera en particular. Como con el Karmapa: nosotros no vamos a esperar que, “O, debe sentarse en tukdam!” No es así. Pero el sextavo Karmapa lo hizo.

P: ¿Estaba usted junto a el en ese momento?

R: Si.

P: ¿Esto fue en Estados Unidos?

R: Si. Murió debido a –no conozco el término exacto- mucho fluido en sus pulmones o algo parecido. Algo así como una neumonía. Así es como murió.

P: ¿Cómo murió en un hospital, usted debió prevenirlos que estaba por ingresar en el estado de tukdam?

R: No fue así. Estaba en el hospital, y los médicos hacían lo mejor que podían para asistirlo. Y luego los médicos se dieron por vencidos, y tuvimos que aceptarlo.

P: ¿Pero normalmente en occidente una vez que una persona muere el cuerpo debe ser retirado por un servicio.

R: No, lo dejaron. Lo dejaron en la misma habitación porque les demostramos que estaba en un estado meditativo y estaban convencidos.

P: ¿Estaban convencidos?

R: Si. De otra manera no hubiesen permitido (que el cuerpo permanezca allí).

P: Deben de haber estado sorprendidos.

R: Creo que sí. Creo que sí.

P: Además de altos…buenos lamas, la gente común -los buenos practicantes- también ingresan en tukdam?

R: ¡Por supuesto, por supuesto, por supuesto! Si esa persona realiza la naturaleza de la mente durante la muerte.

P. Dice, “Por supuesto” pero para nosotros esto es muy inusual.

A: Yo no se lo que es usual (risas).

Q: ¿Luego de que el período de meditación está terminado, que le pasa a este buen lama o buen practicante?

R: Esa persona tiene el reconocimiento de la naturaleza de la mente. Eso significa que la persona está realizada. O por lo menos que reconoce la naturaleza de la mente. Cerca del primer nivel del bodhisattva. Por lo menos.

P: ¿Luego después de ese período de tiempo en el estado pos-meditativo –si es un día, cuatro días, tres días, los días que sean- qué sucede después?

R: Usualmente no dura más de tres días. A veces (solamente) un día. Luego la mente irá a donde la persona elija que vaya: para renacer nuevamente para ayudar a los demás, o para renacer en una tierra pura, lo que sea.

P: Cuando la gente común muere sin reconocer la naturaleza de la mente, se dice que dentro de los cuarenta y nueve días deben renacer.

R: Cuarenta y nueve días es el máximo (período entre una y otra vida) para los seres humanos sobre el planeta tierra. Debido al cuerpo, debido a la mente, debido a muchas condiciones. Es el máximo para un ser humano en este planeta. Cuando mueren, cuarenta y nueve días desde su muerte, luego entran en el próximo ámbito. Podría ser dentro de un segundo, tres días, un día –en cualquier momento- pero no puede ser más de cuarenta y nueve días. Pero esto no incluye a otros, como ser a los animales. Este es el bardo de acuerdo a los humanos.

P: ¿Pero para alguien que ha reconocido la naturaleza de la mente, esto no aplica?

R: El Bardo es algo a lo que uno (está sometido) por la fuerza de las cosas. Por el accionar del karma y todo lo demás. Pero la persona que ha permanecido en tukdam no tiene nada que ver con eso. Pero aún así hacemos el ritual (después de la muerte para ellos), y todo eso. No tiene nada de malo. Es bueno. ¡Nunca puede haber suficiente mérito (risas)!

P: ¿En el período entre que el lama ha entrado en el estado de tukdam o ha obtenido la realización y renace, pueden estar concientes de sus discípulos?

R: ¡Definitivamente! ¡Por supuesto!

P: ¿Poseen una forma en ese punto, o son solo mente, o la mente posee una forma?

R: La mente como tal no posee forma, pero si desea usar el concepto ¿“Están en alguna parte”? por supuesto que están allí. En ese momento están en sus cuerpos. Por esa razón su cuerpo está en tukdam ,posición de (meditación).

P: ¿Y cuando abandonan sus cuerpos, a donde van? ¿Tienen una forma?

R: Donde sea que vayan, allí es donde están. Puede ir al cielo o a su próxima reencarnación. Por supuesto. Puede ir de un lugar a otro. Pero la forma es totalmente del ámbito de la experiencia. La forma es de acuerdo a nuestro cuerpo, a nuestros ojos, nuestras orejas, nuestra nariz, nuestra lengua. De acuerdo a estos (sentidos), nosotros llamamos (a algo) “forma”. Pero no existe nada de esta índole (en este caso). No creo que se pueda tocar a la mente con el cuerpo. La mente de alguien. No se puede. Pero está en alguna parte. Se mueve de un lugar a otro. Ingresa en la próxima esfera, en la próxima vida. Y entonces tendrá su propio largo de vida.

P: Entonces, si un lama, un tulku, no renace durante unos años, el o ella están en alguna parte.

R: No sabemos dónde está: tal vez en el cielo, o tal vez haciendo algo para alguien en otro lugar.

P: Algunos discípulos sienten después de que su lama se ha muerto, aún más cerca de su lama, o sienten su presencia aún más fuertemente.

R: ¡Eso suena bien!

P: ¿Esto es cierto en sus mentes o es verdadero?

R: Creo que eso es imposible de diferenciar (risas). ¿No es así? (Señala a través de la ventana). ¿Es el cielo azul o azul el cielo? (Risas). Sí, creo que es lo mismo. La conexión (entre el lama y el discípulo). No se pueden diferenciar estas cosas.

"Enthronement, the Recognition of the Reincarnate Lamas of Tibet and the Himalayas"

Extracto del libro “Entronización, el Reconocimiento de los Lamas Reencarnados del Tibet y de los Himalayas” de Jamgon Kongtrul Lodrö Tayé, traducido y con introducción de Ngawang Zangpo.

Páginas 61 a 70

©Traducido y publicado con el permiso de Snow Lion Publications. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.