El Rugido del Leon

Chögyal Namkhai Norbu

Conferencia realizada en Numea, Nueva Caledonia en mayo del 2000.

Transcripción en inglés de Marie Lascombes. Traducido por primera vez al español.

(…) Mucha gente considera que el Dzogchen es una enseñanza budista, ya que la enseñanza del Dzogchen se encuentra principalmente en la tradición budista. Pero la enseñanza Dzogchen existió antes del Buda Shakyamuni. No es una estructura específica como la de una religión o una filosofía. La enseñanza Dzogchen es un conocimiento que transmite una comprensión de nosotros mismos, de nuestra verdadera condición y por lo tanto es muy útil para todos – tanto para el que está involucrado con enseñanzas espirituales y la religión como para el que no lo está. Por supuesto que yo estudié, y aprendí la tradición budista. Particularmente cuando era joven, pasé muchos años estudiando la filosofía budista. Y a veces conocí a maestros de Dzogchen y recibí algunas enseñanzas Dzogchen. Cuando yo estudiaba filosofía budista mi mente estaba muy condicionada por el Budismo, y yo siempre pensé que el Budismo y el Dzogchen eran lo mismo.

Más tarde conocí a un muy buen maestro de Dzogchen. Ese maestro no era un maestro que viviera en un monasterio o un lama importante. Vivía una vida muy sencilla como médico tibetano. Mucha gente lo consideraba un buen doctor, y muy pocas personas, que lo seguían, llegaron a saber que él era un maestro muy importante. Cuando lo encontré por primera vez, no tenía idea que era un maestro importante. (…)

El lugar en el que se originó esta enseñanza es Oddiyana. Es un país, un país famoso, la fuente de las enseñanzas Dzogchen y también de las enseñanzas tántricas. Hoy en día, la mayoría de las personas no sabe dónde está ubicada Oddiyana. Esto es porque, en diferentes períodos, Oddiyana estuvo sujeta a las invasiones islámicas. Originadas en el Turkestán, estas invasiones islámicas tenían como objetivo eliminar a todos los budistas. (…)

En Oddiyana, las enseñanzas Dzogchen eran conocidas principalmente como Atiyoga. “Ati” significa el estado primordial. “Yoga” significa conocimiento o comprensión. A esta enseñanza en tibetano la llamamos Dzogchen. “Dzog” significa el estado perfecto. “Chen” significa total por lo tanto Dzogchen significa el estado de perfección total que es nuestra verdadera condición. Esto significa que la naturaleza es perfecta, no solamente la de la gente que practica y posee este conocimiento sino también la de los que no son practicantes y no tienen este conocimiento. “Perfecto” significa que poseemos todas las potencialidades. Poseer la fuente de todas las potencialidades significa que, cuando existen las causas secundarias, podemos manifestarlo todo. Este es el real significado de Dzogchen.

El maestro, a través de las enseñanzas, nos hace comprender como podemos descubrir nuestra verdadera naturaleza. Muchos métodos describen como podemos entrar en ese estado. Cuando un maestro nos introduce a nuestra verdadera naturaleza y lo aprendemos, estamos siguiendo la enseñanza Dzogchen. Cuando aplicamos los métodos que nos da el maestro, a esto se llama meditar o la meditación. La meditación no significa que nos sentamos en silencio con los ojos cerrados, permaneciendo en un estado calmo simplemente sin pensar. Muchas personas consideran que esto es meditar.

Con instrucciones exactas, la meditación es muy precisa. Por este motivo necesitamos un maestro, necesitamos una enseñanza. ¿Por qué necesitamos un maestro y una enseñanza? Dado que nuestra verdadera naturaleza, a la que llamamos el estado perfecto, no es una condición ordinaria, no podemos descubrir o ingresar en ese estado solamente por medio del juzgar y el pensar. Generalmente, nuestra manera de pensar y de juzgar cuando tenemos una idea es inmediatamente preguntarnos “¿Porqué?” Luego, pensamos en una razón, un porqué, y creemos: “O, si ahora sé porqué!” pero de esa manera no podremos nunca obtener ese conocimiento.

Nuestra mente puede siempre juzgar y llegar a algún tipo de justificación. Cuando aprendemos lógica de acuerdo a la filosofía budista, explicamos tres tipos de lógica: la primera se llama lógica directa, otra se llama lógica indirecta, una tercera se llama la lógica de la creencia.

¿Qué es la lógica directa? Por ejemplo si yo veo algo con mis propios ojos, entonces eso es lógica que no se puede negar. Si por ejemplo digo: “¡Este es un vaso de agua!” nadie cuestiona, porque uno puede ver que esto es un vaso de agua. Esta es lógica directa.

Lógica indirecta significa que si vemos a un pájaro volando en el cielo y observamos que es un pájaro acuático, podemos pensar que cerca se encuentra un espejo de agua, un mar o un lago. No podemos ver directamente este espejo de agua, pero debido al pájaro acuático, lo creemos. Esto es lógica indirecta.

Si deseamos comprender algo misterioso y complejo y somos Budistas, nosotros creemos en las explicaciones de Buda. Cuando Buda dice, “Esto es así”, le creemos. Por supuesto que esta lógica no es universal: por ejemplo esta lógica no convence a las personas islámicas. En ese caso, algún argumento de origen islámico es necesario, porque es su creencia, y para ellos esto es lógico. Cuando estamos estudiando lógica y tenemos una creencia, decimos, “Esta es la lógica que aceptamos”.

Con lógica no podemos descubrir nuestra verdadera condición. Por este motivo cuando Buda explica la esencia de las enseñanzas budistas, dice que la verdadera condición del conocimiento budista está más allá del juicio y la explicación. Lo mismo es cierto para el Dzogchen o nuestra verdadera condición, y por ese motivo necesitamos a un maestro y a una enseñanza. Cuando seguimos a un maestro descubrimos una solución. Así es cómo aprendemos lo que llamamos las enseñanzas Dzogchen.

¿Cómo podemos ingresar en ese conocimiento? Primero, debemos comprender algo acerca de nuestra condición. Por “nuestra condición” no estoy hablando de la naturaleza de nuestra mente, que no es tan fácil de comprender de manera ordinaria. Estoy refiriéndome a nuestra condición normal. Tenemos un cuerpo físico. Ese cuerpo físico siempre tiene una función que es la energía, y esa energía está relacionada con nuestra mente. Poseemos estos tres elementos que en las enseñanzas budistas se llaman las tres entradas o las tres puertas.

Se llaman las tres entradas o las tres puertas porque, por ejemplo, si queremos ver qué hay dentro de una casa grande o edificio, debemos entrar a través de la puerta. Si la puerta está abierta, podemos ingresar y descubrir lo que se encuentra adentro. De la misma manera si deseamos descubrir nuestra verdadera condición, nuestra verdadera naturaleza, debemos ingresar a través de las tres puertas. Si estamos en un estado de confusión y tenemos problemas, entonces debemos liberarnos. ¿Cómo podemos escapar de esa confusión y de esos problemas? Podemos hacerlo a través del conocimiento de la existencia de las tres puertas. Si alguien está dentro de una prisión, la puerta está bajo llave y no se puede escapar. Cuando logramos abrir esta puerta entonces estamos libres. Esto es un ejemplo de porqué las tres puertas son muy importantes.

La primera de las tres puertas es el cuerpo físico. El cuerpo físico es fácil de comprender y descubrir. Por ejemplo si alguien viene hacia nosotros vemos a esta persona, y la reconocemos. Lo que estamos viendo es el cuerpo físico de esta persona, no su energía o su mente. Si esta persona no posee cuerpo físico sino solamente energía y mente, y esa persona está delante de nosotros, no podemos verla. Si somos muy sensibles tal vez podamos sentir un poco su energía. De esta manera pueden comprender la diferencia entre el nivel físico y el nivel energético.

Por lo tanto, nuestra condición no es solamente física, sino que también posee aspectos de energía y mente. Cuando no comprendemos esto, no podemos sobreponernos a muchos problemas. Por ejemplo si alguien tiene un problema físico, un médico puede revisarlo y saber cuál es el problema, porque el problema está más en un nivel físico. Si esa persona tiene un desorden de energía o un daño de energía entonces tal vez el médico tendrá más dificultades en descubrirlo. A veces un médico visitando a un paciente dice, “Usted está sano, usted no tiene problemas” pero esa persona se siente enferma y ha tenido problemas durante días y días. Eso significa que su enfermedad no está en un nivel físico sino más bien en un nivel energético.

Por lo tanto, el nivel físico es más fácil de comprender y sus problemas son más fáciles de resolver. En nuestra sociedad de gente común, lo que podemos ver y descubrir principalmente está en un nivel físico. Por ejemplo algunos países se quejan de que no tienen comida, muchos problemas, refiriéndose siempre a condiciones físicas. Si están tan concentrados en problemas en un nivel físico, guerras, etc., aun si uno tiene problemas de energía esa situación no se manifiesta con mucha claridad, porque la mente está ocupada con su concentración en lo físico. Cuando ya uno no tiene dificultades en un plano físico y la situación mejora, uno empieza a darse cuenta de los problemas de energía.

Más escondidos están los problemas de la mente. Podemos percibir nuestra manifestación de la energía al menos a través de la vibración, etc. El nivel mental es aún más sutil. Mucha gente ignorante de este hecho, no considera a la esfera mental como un problema, a pesar que en el verdadero sentido, es tal vez un problema más serio. Algunas personas dicen, “¿Esta persona tiene una linda casa, un lindo auto, mucho dinero, no tiene problemas pero nunca está contenta, porqué? Este es un ejemplo de problemas relacionados con la mente. (…)

Por lo tanto, cuando estamos estudiando las enseñanzas, debemos comprender que tenemos tres reales condiciones: nuestro cuerpo, nuestra energía y nuestra mente. Particularmente, el problema de la mente es muy complejo. Debemos ver nuestra condición normal, nuestras limitaciones, cómo surgen nuestros apegos, estos son la fuente de todos nuestros problemas. Podemos descubrir estas cosas solamente si nos observamos.

En las enseñanzas Dzogchen aprendemos algo muy importante: que una enseñanza siempre tiene su punto de vista, y esta es la razón por la cual existen muchas diversas corrientes y tradiciones. No todos comparten el mismo punto de vista. Aun entre los seguidores de un mismo maestro, cómo aprende cada uno y comprende cada uno es un poco distinto. Esto es porque tenemos puntos de vista diferentes, y si no comprendemos esto estamos ignorando nuestra verdadera dimensión. Dos personas tienen dos dimensiones diferentes, diez personas tienen diez diferentes dimensiones. A veces ignoramos este hecho. Por ejemplo un político, cuando presenta un punto de vista político debe dar a entender que acepta a todo el mundo. Pero en el verdadero sentido esa actitud no corresponde al verdadero sentimiento o conocimiento de esa persona. (…)

También, en nuestra sociedad, no sabemos que realmente todos tenemos nuestra propia dimensión. Por ese motivo no nos respetamos los unos a los otros y tenemos problemas. Las personas hablan mucho acerca de la paz por ejemplo: paz en un país, paz entre naciones, paz en el mundo. Si realmente queremos paz, debemos comprender que hay muchas personas y muchas personas significan que existen muchas dimensiones. El respetarse es la base para la paz, de otra forma no puede existir. Este ejemplo demuestra cuán importante es conocer la condición de las tres puertas y muy particularmente conocer nuestras limitaciones.

Por supuesto que tenemos muchos tipos de limitaciones, y es importante que sepamos que las tenemos. Esto no significa que todas las limitaciones son negativas. A veces, a pesar de que una limitación no sea buena, necesitamos aceptarla, porque vivimos dentro de la sociedad, una sociedad limitada, y crecemos formados por esa condición. No es tan fácil ignorar nuestras limitaciones, si bien la oportunidad siempre existe de liberarnos de ellas. Para hacerlo, debemos estar concientes, y conocer nuestra verdadera condición. Por ese motivo debemos claramente comprender nuestras tres puertas y cuando lo hagamos, hablar de la naturaleza de la mente tendrá un sentido.

En general, hablar de la naturaleza de la mente no tiene mucho significado. Podemos preguntarnos “¿Qué es la mente?” El concepto de mente no es tan difícil. Podemos descubrir y comprender cómo es la mente. La mente no puede ser vista como un objeto, sin embargo a través de la observación, podemos descubrir sus características. A pesar de que la mente no es algo concreto como un objeto material podemos definirla. Cuando citamos a la “naturaleza de la mente”, sin embargo, estas son solo palabras. Por ejemplo podemos preguntar “¿Cuál es la naturaleza del agua?” o ¿”Cuál es la naturaleza del fuego?” Podemos tener una leve idea acerca de la función del agua y de la función del fuego. También, podemos tener una leve idea de la naturaleza de la mente, pero por supuesto que esa no es la naturaleza de la mente, que está más allá del juzgar y del pensar. Nunca podremos realizar la naturaleza de la mente permaneciendo en la visión dualística como en “Estoy pensando acerca de algo, estoy juzgando, quiero saber lo que es”.

Tenemos cinco sentidos: nuestros ojos ven, nuestros oídos oyen, etc. En las enseñanzas hablamos de los seis sentidos porque a la mente se la incluye como el sexto sentido. La mente piensa y juzga todo. Intentamos entender todo a través del juicio y del pensamiento. Nuestros sentidos, también los órganos de los sentidos, están dirigidos hacía los objetos externos. Nuestros sentidos siempre tienen contacto con los objetos. Razonamos “Yo puedo ver, puedo comprender, esto es esto, aquello es aquello”.

Esta no es la solución para entrar en el verdadero conocimiento de nuestra condición. En vez de mirar hacia fuera, revertimos la mirada y nos observamos a nosotros mismos. Cuando conocí a mi maestro, él me dijo que este es el punto de vista del Dozgchen. Luego yo le expliqué un poco acerca de los puntos de vista del sutra y del tantra en el Budismo. Después de haber terminado mis estudios universitarios, yo realmente creía saberlo todo acerca de la filosofía budista, y por ese motivo expliqué el punto de vista budista. El me contestó “Nunca podrás obtener el verdadero conocimiento de esa manera”. Yo estaba un poco sorprendido porque durante muchos años habíamos estudiado ese punto de vista. En palabras muy simples me dijo: “Debes distinguir entre la función de los anteojos y la función del espejo. Podrás tener muy buenos anteojos, y con ellos podrás mirar un objeto y aunque sea pequeño lo podrás ver mejor. Pero con esos anteojos no podrás ver tu verdadera condición. Por ejemplo, mirando en un espejo, podrás ver tu rostro. Por supuesto que viendo tu rostro no podrás ver tu verdadera naturaleza, pero es un ejemplo de no mirar hacia afuera sino de mirarse a uno mismo. De esa manera podrás obtener el conocimiento de tu real condición. Esa explicación me ayudó a comprender.

El verdadero sentido de la enseñanza Dzogchen es que no solamente miremos hacia fuera, sino que nos observemos a nosotros mismos. También si queremos modificar o cambiar algo dentro de nosotros mismos, es más fácil si nos observamos. Por ejemplo, si yo tengo defectos o problemas y alguien comenta “Tienes tal defecto, tienes tal problema”, no me siento feliz. A mi ego no le gusta. Me digo a mi mismo, “¡Me está acusando!” Pero si me observo y descubro un defecto o un problema, no me siento acusado porque yo también lo he notado, así es más fácil cambiar o modificarse. Por lo tanto, es muy importante en la vida cotidiana observarse. En las enseñanzas Dzogchen aprendemos a profundizar nuestro auto-conocimiento, y luego somos capaces de recibir muchas instrucciones sobre cómo observarnos y sobre cómo obtener conocimiento.

La enseñanza Dzogchen, y en el verdadero sentido cualquier tipo de enseñanza nos ayuda a descubrir nuestra verdadera condición. El sistema de enseñanza del Dzogchen, sin embargo es una manera más directa. También, para la sociedad moderna y la gente moderna, la enseñanza Dzogchen es más fácil de seguir. Por ejemplo, yo declaro que soy un practicante de Dzogchen. Por muchos años he realizado esta práctica y permanezco en este estado de conocimiento, pero vivo de una manera común. Yo no estoy viviendo en un monasterio, no soy un monje. Ustedes pueden observar que soy una persona común. Durante más treinta años trabajé en una universidad. Trabajé de manera habitual y mi vida es vivida de manera común. Por lo tanto, no hay problema.

En las enseñanzas Dzogchen no hay necesidad de modificar o cambiar nada externo. Si eres un monje budista, con una posición muy importante, puedes seguir haciendo lo mismo, como lo hace el Dalai Lama, por ejemplo. El Dalai Lama practica Dzogchen, incluso también ha dado enseñanzas Dzogchen. En tiempos lejanos el famoso Quinto Dalai Lama fue un famoso practicante de Dzogchen que transmitió enseñanzas Dzogchen. Esto no quiere decir que el Dalai Lama, haya tenido que escapar de su palacio y vivir de una manera diferente como un yogui para ser practicante de Dzogchen. Un simple monje que es practicante de Dzogchen, puede vivir en un monasterio de manera habitual. (…)

En la enseñanza Dzogchen no hay nada que cambiar afuera porque la condición externa cotidiana es considerada relativa. Aprendemos a aplicar la enseñanza Dzogchen de acuerdo a las circunstancias. Por este motivo el Dzogchen es de fácil aplicación en la sociedad moderna. A pesar de que en nuestra sociedad la mayoría de las personas tienen varios trabajos, familias, etc., al mismo tiempo también pueden practicar y obtener la realización. (…)

Es muy importante en las enseñanzas Dzogchen estar conciente de las circunstancias, como también de nuestras tensiones e intenciones. Por ejemplo si no estamos distraídos sabemos en lo que estamos pensando en todo momento. Si estoy pensando en algo malo, me doy cuenta. Reconozco que es malo, y que si estoy distraído o sigo ese pensamiento, puede producir acciones negativas. Es muy importante darse cuenta y descubrir que tipo de intenciones tenemos. Cuando tenemos malas intenciones las transformamos en buenas. No necesitamos muchas reglas o limitaciones porque nos podemos regir a nosotros mismos.

Aprender Dzogchen no significa aprender reglas y sistemas. Aprender Dzogchen significa que estamos aprendiendo a estar concientes. Aprendiendo Dzogchen significa que nos estamos volviendo más responsables. Si somos más responsables, nos podemos ayudar. Esta es en resumidas cuentas la actitud del Dzogchen. (…)

Si realmente están interesados en las enseñanzas Dzogchen, deben saber que cada cual tiene su propia dimensión y deben ser respetuosos los unos con los otros. Intenten estar concientes y no siempre distraídos. Traten de observarse(…)a sí mismos, aunque más no sea por uno o dos minutos. La mayoría del tiempo estamos distraídos, y esta es la raíz del problema. Intenten estar concientes; en términos generales estén presentes.

Aprendan a relajarse. La mayoría de las personas no sabe como relajarse. (…)

 










 

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